Desde el valle del Cinca, amplio y abierto, la carretera va estrechándose poco a poco en difícil equilibrio, al mismo tiempo que se hunde hacia el fondo del cañón, dificultando el acceso de la luz del sol, lo que mantiene el cañón en una umbría permanente, húmeda y helada.
Abandonada la carretera y los sobresaltos que provoca el escaso tráfico, es el momento de avanzar por sendas y puentes que a duras penas logran atravesar el bosque
El agua, el río Bellos, se encuentra omnipresente en todo el recorrido, en todas sus formas y sorteando cualquier obstáculo, como ha vendo haciendo por milenios, hasta conseguir horadar pacientemente la roca y construir un paisaje difícil de olvidar.
(Huesca. Diciembre 2011. Fotografía: MAR NÚÑEZ DE CELA PÉREZ)
7 comentarios:
y encontrar el corazón de la montaña es aprender a amarla
Veo que has regresado sano y salvo. Me alegro, a ciertas edades la práctica de deportes extremos puede resultar tan letal como un episodio de Cuéntame.
¿No habrías estado mejor, como decía Manuel Vicent, en la cama desayunando chocolate con churros?
Pedro: Lo que pasa es que no se encuentra nunca del todo.
L: Ya ves. Con la de caso que le hago yo a M.Vicent!, je je.
SALUDOS
hecho añisclos te quedas si te caes por un precipicio de esos! hermoso lugar
¡Cuánta belleza! Cualquier sitio en el que el agua se protagonista me fascina.
Un abrazo.
Vaya rincones paradisíacos tienes el gusto de visitar. Tenemos que animarnos a iniciar rutas con los pequeños.
Raúl: Ja ja. Sí, hay que tener cuidado, sobre todo porque te quedas algo "embobado" allí en medio.
Tawaki: Completamente de acuerdo.
Sergio: Todo es proponérselo, luego la satisfacción que se obtiene lo supera todo.
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