lunes 28 de noviembre de 2011

El primer fuego

Encender el primer fuego después de un largo tiempo. Buscar las ramas pequeñas que puedan prender mejor y colocarlas cuidadosamente en la chimenea. Tratar de encenderlas con ayuda de papel y cartón.

Junto a tu hijo miras el primer fuego de este invierno que se acerca. Tarda en formarse la fogata pero, al fin, el calor que produce comienza a notarse en la piel.


Te acurrucas con tu hijo prestándole tu calor y ofreciéndote él el suyo.

Te mantienes así unos instantes, abrazado a él en tu regazo, mientras disfrutais de las llamas, mientras compruebas que ese primer fuego yas está en marcha.

Luego te levantas y con el gesto, tus músculos te recuerdan el camino recorrido esa misma mañana, entre el acantilado y el mar embravecido, en compañía de buenos amigos.

Y abres un libro, Los Ensayos, de Montaigne, y lees:
"Ningún bien puede darnos placer salvo aquel para cuya pérdida estamos preparados" (Séneca)

¿Estás preparado?

9 comentarios:

carlos63 dijo...

Aquí parece que el primer fuego se retrasa, humedad mucha pero frío... Casi ni a las 6:30 cuando salgo a la calle.

Bonita imagen la que nos haces ver con tus palabras. Me lo he imaginado con mis hijas, una situación muy tierna.

Saludos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Acabas de describir el paraíso...

Explorador dijo...

Joder, que frase más buena. Y sí, Borges decía que nadie puede mirar l fuego sin un asombro antiguo. En lo que a mi respecta, tiene razón.

Un saludo :)

Ele Bergón dijo...

Me reconozco en tu escrito cuando por las tarde en el pueblo que me vio nacer, encendemos la chimenea y miramos el calor, el color y el olor de los troncos de enebro en las llamas. Es uno de los placeres que sabes se va extinguir porque el fuego se acabará.


Muy buen texto con un gran final en la frase de Montaigne.

Besos

Luz

José Núñez de Cela dijo...

Carlos: ... ya llegará... y lo agradecerás.


Pedro: Cada cual tiene su/s paraíso/s este puede ser uno, efectivamente.

Explorador: La vista del fuego, su cercanía, siempre asombra... como mínimo

Luz: Efectivamente, es un placer inmenso que se puede compartir con los más queridos.

Gracias por vuestras palabras. SALUDOS

Euphorbia dijo...

¡Qué sabio era Montaigne!
No tengo chimenea pero el primer día de edredón de plumas también tiene su encanto.
Saludos

José Núñez de Cela dijo...

Euphorbia: Montaigne es imprescindile e inagotable... casi como el fuego de chimenea... o los edredones :)

Luisa dijo...

Estamos preparados para perder tan pocas cosas...
Cálido y bonito momento cerca del fuego.

José Núñez de Cela dijo...

Luisa: Desde luego que estamos poco preparados para perder cosas. Creo que viviríamos mejor conscientes de ello.

Saludos